El equipo de la APC se impuso en la tanda de penaltis al combinado de la embajada española en Londres sobre el barrizal del estadio del Cobham, a las afueras de la capital británica. Lo cierto es que la balanza debió inclinarse mucho antes del lado gaditano, pero la actuación casera del colegiado y un inconmensurable portero rival dejaron en tablas (2-2) el marcador al acabar los 90 minutos de juego. Muy pronto el equipo "empetado" (la APC vistió con peto naranja) se adelantó con un tanto de Alberto a pase de Nandi y fue el dominador del encuentro durante toda la primera parte. Las ocasiones se sucedían en la portería de la Embajada Española, especialmente una en que Jesús, mano a mano, prefirió darle un fuerte pelotazo en el pecho al portero en lugar de anotar el 2 a 0, para ver si así le lesionaba. la estrategia no funcionó.
La segunda parte parecía correr por los mismos derroteros cuando el árbitro menos inglés de la historia señaló penalti por un salto limpio entre Coto y un rival. Empate. Y comenzó el asedio a la portería de la embajada. Nandi tuvo que abandonar el partido por una patada en el costado a lo Kárate Kid del portero local, pero esta vez el colegiado no sancionó la pena máxima. Y en medio de las protestas y el desconcierto Delapascui encajaba un segundo gol que dejaba un resultado de 2 a 1 a todas luces injusto. El trencilla inglés no tuvo más remedio que señalar un nuevo penalti de libro, que Miguel Ángel puso bien lejos del alcance del magnífico portero local. Lejísimos más bien, a medio camino entre la portería y el banderín de corner. Finalmente la avalancha gaditana cuajó en un espectacular gol de Jesús de libre directo por toda la escuadra. Empate a dos y tanda de penaltis: Jesús, Deivid Doña, Remo y Óscar ejecutaron a la perfección, mientras que la presión sicológica del guardameta Delapascui desconcertó a los delanteros de la Embajada que enviaron dos penaltis a las nubes. ¡God Save The Lapascui! En resumen, disputado partido entre españoles al más puro estilo inglés, que terminó también al más puro estilo inglés: Sándwiches y cerveza en la convivencia entre equipos.



